Por Andrés Forcelledo Parada  

Jesucristo es uno de los personajes que en más ocasiones ha sido llevado a la pantalla grande. Le preceden figuras literarias e históricas como Sherlock Holmes, Adolfo Hitler, Drácula y Napoleón Bonaparte, por mencionar algunos protagonistas de nuestra historia.         

El papel del Mesías ha sido representado en más de 150 títulos, la primera vez en 1898 cuando Georges Hatot y Louis Lumiere rodaron el corto “La vie et la passion de Jésus-Christ”; otra cinta muda relevante fue “Rey de reyes” (1927) de Cecil B. DeMille

Luego vendrían las superproducciones “Rey de reyes” (1961) de Nicholas Ray y “La historia más grande jamás contada” (1965) de George Stevens. Una visión más sencilla fue “El evangelio según San Mateo” (1964) de Pier Paolo Pasolini. 

Sin duda “Jesús de Nazaret” (1977) de Franco Zeffirelli es la favorita del público y por décadas ha sido la invitada de piedra en televisión durante Semana Santa. Destaca su dirección artística, fotografía, banda sonora, guion, locaciones e insuperable elenco de estrellas encabezados por un inspirado Robert Powell en el papel de Jesús.  

POLÉMICAS 

Algunas versiones no han estado fuera de la polémica como “La última tentación de Cristo” (1988) de Martin Scorsese, basada en la novela homónima de Nikos Kazantzakis, criticada duramente por la Iglesia Católica por tratarse de una interpretación apartada del canon cristiano; en Chile estuvo censurada hasta el 2004, cuando la Corte Interamericana de Derechos Humanos ordenó su exhibición. 

En el caso de “La pasión de Cristo” (2004) de Mel Gibson quiero hacer un paréntesis. Sí bien suscitó la aprobación de amplios sectores cristianos fue tachada de “antisemita” por miembros de la comunidad judía; algunos críticos injustamente la señalaron como “El linchamiento de Cristo” o “Las alucinaciones de un sádico”. 

Es cierto que no fue fácil ver las imágenes de tortura y derramamiento de sangre llevado al extremo, sin embargo, Gibson había anticipado rodar la película más realista de la historia sobre Cristo “quería que causara conmoción. Y también quería que fuera excesiva. Quería que llevara a los espectadores al límite. Y lo hace. Creo que nos lleva al límite”, explicó a la BBC. 

Al revisar algunos antecedentes históricos se puede ratificar la barbarie de los soldados romanos. Está comprobado que eran expertos en torturar, lo cual es confirmado por historiadores y estudios científicos acabados.    

Debido a la política imperialista de Roma los soldados se ausentaban por largos períodos de sus hogares debido a las constantes guerras, la muerte les pisaba los talones y las expectativas de vida no era muy auspiciosas.

Paulatinamente los soldados se convertían en verdugos sanguinarios, se tomaban enserio las torturas aplicadas a los prisioneros, sobre todo a los condenados a la pena capital, definitivamente el sadismo era su diversión. 

Desde el punto de vista Bíblico el castigo sufrido por el Hijo de Dios no fue un sacrificio gratuito. Por decisión propia el Nazareno se entregó en cuerpo y alma a su inconmensurable misión, salvar al mundo de su separación con su Creador. 

Aunque la película es extremadamente brutal vale la pena revisarla, incluso para algunos puede simbolizar un instante de reflexión personal para optar a una efectiva conversión espiritual, más que a un inútil legalismo religioso.