En su carrera el cineasta británico David Lean nos ha regalado maravillosas y grandiosas epopeyas como “El puente sobre el río Kwai” (1957) o “Lawrence de Arabia” (1962), “La historia más grande jamás contada” (1965), por mencionar algunas joyas de su exitosa filmografía.  

Sin embargo, mi favorita es un clásico de clásicos para quienes disfrutamos de historias de amor que son complejas de olvidar como es el caso de la irrepetible “Doctor Zhivago” (1964).      

En palabras de Lean el argumento de su obra es muy sencillo: “Un hombre casado con una mujer, pero que ama a otra. El truco estaba en conseguir que el público no condenara a los amantes”.

El realizador David Lean

El telón de fondo de esta historia es la Revolución Bolchevique en la Rusia Zarista, aunque aclarar que el “Doctor Zhivago” es un drama épico romántico y no un panfleto anticomunista.

Si bien cuenta con un extenso metraje, considero que es justificable en relación a semejante desarrollo narrativo en que nada es al azar y ningún fotograma sobra.

LA BÚSQUEDA

Yevgraf Andreievich Zhivago, Alex Guinnes, busca a la hija de su hermano, el doctor Yuri Zhivago, Omar Sharif, quien tuvo como musa inspiradora de sus poemas y su obra a Lara Antipova, interpretado por la bella Julie Christie.

A través de la técnica del racconto o retrospectiva alargada conozco a Zhivago y las personas que rodearon su existencia desde niño cuando quedó huérfano tras la muerte de su madre, hasta la época de su adultez en pleno apogeo de la Revolución rusa.   

Durante su vida el doctor conoció a personas que marcaron a fuego su existencia, siendo dos las más trascendentales, los amores de su vida: Tonya, su esposa, Geraldine Chaplin, hija de Charles Chaplin, y su amante, la mencionada Lara.

Como señalé no es una película anticomunista, sino habla sobre la pérdida del individualismo e identidad impuesta por el Partido Marxista, valores que Zhivago trata de conservar a través de su poesía.

El doctor es fiel a sus ideales y no abandona el concepto del amor verdadero, ese mismo que siente por Lara, en comparación con el amor fraternal que profesa a su esposa Tonya, aunque ello signifique transgredir su propia moralidad.

UN INSTANTE

Lara representa para Yuri la libertad y su historia de amor se convierte en la búsqueda incesante de la felicidad cuando todo a su alrededor es oscuro y sin esperanza. Aquellos efímeros momentos juntos serán los mejores en su vida.

No puedo dejar de mencionar al antagonista de este relato de engaños, mentiras, abusos, adulterio, crueldad, revolución y desamores, Víctor Komarovsky, Rod Steiger.

El personaje se aprovecha de la ingenuidad y juventud de Lara para sus deseos egoístas; éste aparece en pasajes claves de la historia, aunque no quedan bien claras sus intenciones.

IMÁGENES IRREPETIBLES

David Lean nos deja imágenes, secuencias y rostros difíciles de olvidar como el de Yuri, horrorizado tras la masacre de los manifestantes a manos de los crueles jinetes cosacos del Zar.

También están esos hermosos y desolados paisajes nevados de Rusia, los muebles congelados de la casa perdida en medio de la nada donde llega la pareja de amantes.

Aquellos notables primeros planos de felicidad de los rostros de Lara y Yuri cuando el destino los vuelve a reunir, mientras el mundo se cae a pedazos y reina la muerte.

En resumen, bellas imágenes acompañadas por la conmovedora música de un permanente colaborador del cineasta, el maestro Maurice Jarre y esos sonidos de la balalaika, instrumento de cuerda símbolo del pueblo ruso que hoy vuelve a sufrir el sin sentido de la guerra y el poder déspota de su líder.

Por Andrés Forcelledo Parada.-

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