Por Andrés Forcelledo Parada

En tiempos de universidad me solicitaron elaborar un seminario sobre la película “La Ciociaria”(La campesina) más conocida como “Dos mujeres” (1960) del reconocido actor y director italiano Vittorio de Sica; su protagonista Sofia Loren ganó el Oscar a Mejor Actriz por su irrepetible actuación.       

El filme corresponde a una trascendental escuela cinematográfica que marcó en forma definitiva la metodología de producción tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, me refiero al neorrealismo italiano.

Para indagar sobre esta corriente revisé otras obras y me llevé una extraordinaria sorpresa con notables joyas que se caracterizan por su honestidad, ternura y descarnado realismo.   

Así visioné la entrañable “Ladrón de bicicletas” (1946),la onírica “Milagro en Milán” (1950), la pesimista y denunciante “Umberto D” (1952), todas dirigidas por Vittorio de Sica.

Los seis episodios de la expresiva “Paisa” o “Camarada” (1946); la terrible “Alemania año cero” (1948) y la descarnada “Roma, ciudad abierta” (1945), cintas que conforman la trilogía de guerra de Roberto Rossellini.

ROSSELLINI  

“Roma, ciudad abierta” fue la primera obra maestra neorrealista basada en un hecho real y rodada en ambientes naturales; de hecho a Rossellini se le considera el padre del neorrealismo, título que nunca le agradó.

La guerra había destruido casi toda Europa, escaseaban los equipos técnicos y los presupuestos de producción eran paupérrimos. Hubo que contratar actores no profesionales con la excepción, en este caso, de Aldo Fabrizi, el sacerdote Pietro, y Anna Magnani, la optimista y valientePina. 

Su narración es cercana al documental como herramienta de denuncia ante las atrocidades y carencias sufridas por los italianos durante los últimos meses de presencia Nazi. Las crudas imágenes exhiben la lucha y valentía de la resistencia por conseguir la libertad, curiosamente los niños se toman esta tarea más enserio que los adultos.

Rossellini tuvo una mirada más humanista con un fuerte compromiso ético y moral, elementos que carece el Hollywood de hoy afectado por presiones económicas, porque fija su mirada en productos efectistas para obtener ganancias millonarias.    

DE SICA

Otra obra cumbre del neorrealismo es “Ladrón de bicicletas” de Vittorio De Sica; una historia de extrema sencillez que llega al corazón del público, sus personajes logran conmovernos profundamente.

De Sica y su guionista Cesare Zavattini crean dramas sociales que no pierden vigencia y frescura. El simple robo de una bicicleta marca el destino de un hombre en la Italia de la postguerra, la necesita en forma urgente para poder salir adelante junto a su esposa e hijos.

Para el protagonista, Antonio Riccci, Lamberto Maggiorani, es tan valioso contar con la bicicleta para ayudar a su familia que prescindir de ésta lo hará maldecir el día en que nació.

La frenética búsqueda del móvil por las calles de Roma servirá para que padre e hijo se reencuentren y estrechen sus vínculos. La unión, entre Antonio y Bruno, Enzo Staiola, simboliza la amistad, amor y esperanza ante el oscuro panorama de la Italia de postguerra.

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