Por Andrés Forcelledo Parada 

El maestro del suspenso Alfred Hitchcock en reiteradas ocasiones afirmó que los críticos eran una mal necesario con los cuales había que convivir; tras el estreno de “One-Eyed Jacks” o “El rostro impenetrable” (1961) éstos escribieron sendas columnas calificando al filme de ejercicio narcisista y ególatra de su autor, y no dieron crédito a esta rareza del western que de ninguna manera decepciona.        

Lo cierto es que para Marlon Brando no fue fácil estar por primera vez detrás de las cámaras, y fue una experiencia que jamás volvió a repetir por una serie de factores, entre ellos, imposiciones de los estudios sobre el producto final o corte final como se denomina; nunca más se sentó en la silla de director y cumplió su promesa.  

Mencionar que en primera instancia el largometraje fue dirigido por nada más y nada menos que Stanley Kubrick, quien fue despedido por Brando, porque el realizador de “La naranja mecánica” (1971) no cumplió con las expectativas demandadas por el actor y productor del proyecto.    

Desde ese momento fue una incursión desgastante y decepcionante para Marlon, al no contar con la experiencia necesaria hacía repetir una y otra vez las escenas retrasando el rodaje en el plató.  

Llegó a contar con cinco horas de metraje, lo que comercialmente no era conveniente para los estudios Paramount que la redujo a dos horas, además sustituyeron el final por uno más abierto, decisión que nunca fue aprobada por el mítico actor. 

ÚNICA

Ante los clichés del western “El rostro impenetrable” es una rareza de Hollywood, es abstracta y psicológica en el desarrollo de la historia y personajes; no recuerdo otra de vaqueros con esos hermosos planos del mar y la playa como en ésta ocasión. 

La trama se desarrolla en un entorno violento de amistad y traición entre bandidos encarnados en dos monstruos de la interpretación, Brando y Karl Malden, quienes habían trabajado en las exitosas cintas de Elia Kazan“Un tranvía llamado deseo” (1954) “Nido de ratas” (1956). 

Tras el atraco a un banco fronterizo, Johnny Río, Brando es traicionado por Dad, Malden, su mejor amigo y compañero de correrías. Apresado por la policía mexicana pasa cinco amargos años en la prisión de Sonora durante los cuales vive obsesionado con la idea de vengarse del traidor. 

Puesto en libertad Río visita a Dad, que se ha convertido en un hombre respetable y es el sheriff de Monterrey. Cuando Dad le presenta a su hijastra Louisa, Pina Pellicer, Río queda prendado de su belleza y la seduce.

Se suma al elenco dos actrices mexicanas de primer nivel, Katy Jurado y Pina Pellicer, esta última lamentablemente se quitó la vida a los 30 años en 1964 tras sufrir una fuerte depresión; una biografía no autorizada afirma que durante el rodaje de “One-Eyed Jacks”tuvo un romance turbulento y no correspondido con Brando.  

En el filme Pellicer interpreta un papel dulce, pero con carácter y determinación, obtuvo la Concha de Oro a Mejor Actriz en el Festival de San Sebastián, España; otras cintas recomendables de ella “Macario” (1960) y “Días de otoño” (1962) se pueden encontrar en YouTube.     

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