Por Andrés Forcelledo Parada

Periodista y crítico de cine

“El padrino” (1972) es la obra cumbre en la historia del séptimo arte, ella me llevó al libro homónimo de Mario Puzo que relata la vida de un patriarca, sus hijos y el imperio criminal en el Nueva York de postguerra de los años cuarenta.

Definitivamente la novela y el filme me dejaron de una sola pieza; me impresionó la similitud de la historia con acontecimientos, referencias y personajes del mundo de la mafia de nuestro pasado reciente, sobre todo el de la primera mitad del siglo XX en los Estados Unidos.    

Escarbando detalles de la cinta encontré un antiguo dicho italiano que se ha traspasado de generación en generación que dice lo siguiente: “La vida es tan dura que cada hombre debe tener dos padres que cuiden de él, es por eso que todos deben contar con un padrino”.

Para la realización de “The Godfather” se necesitó más que la mano poderosa de un padrino para convertirla en leyenda; ésta sobrevivió a una serie de obstáculos, cambios de última hora, condiciones y restricciones que la tuvo peligrosamente al borde del precipicio.

BRANDO

Para muestra un botón, antes del rodaje los ejecutivos de Paramount fueron categóricos en señalar que por ningún motivo Marlon Brando interpretaría al patriarca de la familia “Don Vito Corleone”. 

Era conocido el temperamento y excentricidades del actor, para quien era un placer fastidiar a los ejecutivos, productores y directores de Hollywood, lo que se traducía en retrasos en los proyectos y pérdida de miles de dólares para los estudios.       

Es que los genios como Marlon nunca fueron fáciles de domar y los dueños de las casas cinematográficas lo tenían claro; definitivamente el mítico actor fue una pesadilla para todos ellos.   

Finalmente el director Francis Ford Coppola logró doblarle la mano al destino y convenció a los ejecutivos, quienes solicitaron como condición que Brando hiciera unas pruebas para el papel y aceptara un salario mucho menor al que estaba acostumbrado.

Aunque las peticiones fueron humillantes Marlon terminó aceptándolas, porque interpretar al jefe de la familia le permitiría situarse una vez más en el olimpo de los mejores actores de Hollywood y por Dios que lo consiguió ganando el segundo Oscar de su carrera por Mejor Actor.      

¡LA ESCENA!

Con Al Pacino, Michael Corleone, el trato no fue distinto y su permanencia tambaleaba en el plató;los ejecutivos afirmaban que era un actor desconocido y no estaba a la altura, ellos preferían a Robert Redford o Dustin Hoffman para interpretar a quien manejaría los hilos de la familia Corleone tras el retiro de “Don Vito”.    

Coppola tuvo que mover cielo y tierra para revertir esta apreciación pesimista de los estudios hacia el actor de raíces italianas; Pacino convencería a sus acérrimos detractores luego de la memorable escena del restaurante, finalmente fue aceptado.   

Por otro lado el trabajo de Coppola fue cuestionado al punto de ser supervisado por sí lo despedían, no lo consideraban un director de acción, sin embargo, tras la escena de violencia intrafamiliar, entre Connie Corleone, Talia Shire y su esposo, Carlo Rizzi, Gianni Russo, fue confirmado en el puesto.  

En este punto me hago la pregunta del millón de dólares, sí se hubiesen impuesto las disposiciones de Paramount, ¿La película habría alcanzado el éxito que logró?

Creo que será un enigma sin resolver, lo cierto es que el proyecto contó con un realizador que tuvo las pelotas para defender sus convicciones, hacerse respetar y seguir su instinto creativo contra viento y marea.

Así el director de “Apocalipsis ahora” (1979) dejó una huella compleja de superar, porque sin querer cambió para siempre la forma de hacer películas en la década de los setenta, convirtiéndose en un referente obligado hasta nuestros días.-